Dos y pa’ tu chesco….

Son las 8:30 de la mañana, hace un poco de frio y el día es nublado. Aún no me baño, porque, iré a conectar y me pareció correcto redactarles como se hacen estos negocios…

El día debe de empezar temprano, iremos al punto, que si bien les podría decir donde esta  sin embargo esa no es mi finalidad, así que hoy le diremos “la Charmen”. Entrar a “la Charme” no tiene nada del otro mundo, es un barrio cualquiera, como tepito o así, solo que este está en Coyoacán. De mi casa ahí me hago 30 minutos aproximadamente, por donde vivo hay puntos pero ya saben lo que dicen, “un punto necesita estar lo suficientemente lejos de tu casa para que no estés balcón y lo suficientemente cerca para ir en cualquier momento que lo requieras” o mínimo así lo eh entendido yo. Es una rutina algo monótona que todo junkie debe de pasar.
Me siento algo frito, un día antes estuve fiesteándole pesado, algo sucio, desvelado y desorientado. La gente en el bus me observa, con esas ya clásicas miradas de pena convidado con miedo (en México, por desfortuna, la gente se guía por prejuicios), sentado, contando y recontando el dinero para estar seguro de a completamos bien.
Falta muy poco para llegar, en la cúspide del puente se puede apreciar a un barrio desalineado y algo “peligroso”, en mi cabeza pasan pensamientos que llevan a los recientes acontecimientos en las cercanías de la Charmen, pues tenía como 6 días que habían aparecido judiciales en la redonda y como a ellos no les gusta comer (si, como no hahaha) ya habían torcido a mucha banda, eso sí extrañamente nadie era procesado. De repente mi iPod hace sonar una de mis canciones favoritas y que se apega completamente a la situación, “I’m Waiting For My Man ” , que es algo así como el soundtrack perfecto para ir a conectar un poco de locuras.

Al llegar, veo al “güero” (digamos que es el encargado, pero no es único, son como 6 weyes que atienden el negocio) y a un chingo de gente esperando por Mary, eso es normal, algo que aprendes cuando estás en estos negocios es el siempre esperar, es como una ley no escrita de ir a conectar. Se tardan demasiado, hay un poco más de 13 personas esperando en un pequeño callejón por una bolsita de $25, formados, impacientes, ansiosos, muchos llegan con el gafazo, típico. Por fin llega, como se había acabado la mercancía un cabrón tuvo que ir por más, ¿a dónde? eso si no se y obviamente eso no se pregunta solo sé que se va en bici y regresa como en 10 minutos pero esta vez se tardaron, la gente se amontonan y se desorganizan, pierden el control por solamente comprar una bolsa antes de que nuevamente se vuelva a acabar y tengan que volver a esperar. Es mi turno, “dos mano y toma para tu chesco” es lo que digo regularmente, el güero ya me conoce, soy su cliente, el a diferencia de los demás que despechan escoge las bolsitas, cuando le compro regularmente le dejo $5 pa’ su chesco, el agradece el gesto dándome de las bolsitas más llenas, como dirían se la sabe, es un cabrón.
La salida es la parte más dificil, lo sé muchos pensarían que entrar a un barrio es lo dificil, pero créanme eh estado en demasiados barrios de distintos lugares de esta bella y desgarradora ciudad, y algo que me eh dado cuenta es que al final del día son personas, que intentan hacer lo mismo que tu y yo intentamos hacer en este puto mundo, sobrevivir. Y me eh dado cuenta que no por ser barrio tiene que ser peligroso, no por ser barrio te van a asaltar, no por ser barrio vas a morir en las banquetas, todo lo contrario la gente en esos lugares suele ser muy amable y calurosa, simplemente les ah tocado vivir de una forma tal vez más dificil y en otras circunstancias que tu. Como te decía, salir es lo extremo, porque los cerdos en los alrededores son muy hambreados y saben  como torcer bien.
Aunque en esta ocasión si salí un poco más preocupado, porque para todos ustedes nuestros queridos lectores de SoloAnticuados, tome unas cuantas fotografías de forma clandestina, y siento que me observaron, a mi salida un tipo mamada y con apariencia rompe madres me escolta sobre una bicicleta, para asegurarse que no haga más pendejadas (porque debo admitirlo, ir a tomar fotos de tu punto, es algo sumamente pendejo y eso si es peligroso). Salgo bien entusado, ya saben por si los puercos quieren su mordida, pa’ que se la pelen.

Le hago la parada al camión y mi corazón regresa a sus palpitaciones normales, regresa la calma,  respiro normalmente.

Al llegar a mi casa solo hay una cosa por hacer, prender un porro y escuchar un poco de música, eso es todo, no hay más.

 

Express Yourself.

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