El Anticristo.

Palpitación, sudoración, aceleración del pulso, nauseas. Eso es el pánico.

El sofoco que provoca Antichrist bien valen unos instantes sentado en un banco conteniendo la respiración, pausada a poder ser, antes de que se vuelvan a agolpar en la mente como si fueran diapositivas las imágenes que hemos presenciado.

Los guiños en algunos aspectos hacia El Resplandor del genial Stanley Kubrick no hacen más que alimentar la tensión para alcanzar el clímax. Allá por el año 1980 él fue quien creó un personaje turbio abocado a la enajenación. En este caso, Lars Von Trier se basa en ese sufrimiento interior para crear otra abominación; El anticristo.

Escrita tras una profunda depresión en la que su autor se planteó retirarse del mundo del cine, algo que habría sido aplaudido por algunos y entendido como una tragedia por otros, ya que no deja indiferente a nadie, “Antichrist” supone la plasmación en imágenes, algunas de extrema crudeza, de los últimos terrores y obsesiones del director danés Lars Von Trier.

Presentada en un prólogo, tres episodios y un epílogo, narra la historia de una pareja que pierde a su pequeño hijo en un accidente doméstico y se retira a una cabaña del bosque, llamada “Edén” para intentar recuperarse de tan duro golpe e intentar arreglar su deteriorado matrimonio.

La escena inicial que abre la película es sencillamente magistral. Blanco y negro, cámara súper lenta, música de Händel, montaje milimétrico, composición perfecta…mostrando que cuando quiere es un director de un talento innegable para transmitir emociones, a pesar de que a veces su egocentrismo le lleve a coleccionar enemigos. A partir de aquí aparca la Belleza visual para retomarla en el epílogo con las mismas características y nos vamos adentrando en el abismo de la historia: el matrimonio formado por Willem Dafoe (en ningún momento se dice el nombre de los personajes) y Charlotte Gainsbourg (que consigue hacer de desequilibrada a la perfección sin necesidad de recurrir a muecas absurdas ni a clichés del género de terror) se retira a su cabaña del bosque, que termina por convertirse en un personaje más, creando un ambiente claustrofóbico y opresor pocas veces conseguido antes, a través de sonidos, movimientos en el bosque y extraños sucesos que se suponen que sólo ocurren en la mente de la protagonista. De esta forma la historia se va adentrando de una forma clara y pausada en un final en el que quizás sobren los primeros planos de mutilaciones genitales, que si bien podrían entenderse como una provocación de Von Trier tampoco sería descabellado afirmar que son acordes al desarrollo de la historia (y ese “escándalo” que hubo en Cannes tras el visionado me parece totalmente exagerado, cuando cualquiera que haya visto obras como “Saló” ya está curado de espanto y cuando la realidad nos ofrece, por desgracia, hechos muchos más estremecedores). También se puede discutir sobre el mensaje supuestamente misógino de la película, que no veo como tal sino como un análisis de la maldad de la Naturaleza, en la que obviamente están incluidos tanto las mujeres como los hombres, de hecho viniendo de un director que suele maltratar psicológicamente a sus actrices creo que de haber querido dar ese mensaje habría sido mucho más directo.

Como indicaba anteriormente, el epílogo está realizado de la misma forma que el prólogo, cerrando de forma sosegada una película que vuelve a ser una obra a tener una cuenta de un director tan amado como odiado pero que siempre ofrece obras diferentes de las corrientes habituales y que tiene un innegable talento para analizar las pasiones humanas.

Antichrist está repleta de escenas crudas. El sexo explícito junto con la extrema violencia (física y mental) guía al público al umbral más tenebroso que se pueda imaginar, catapultando su oculta demencia al exterior. Los músculos se contraerán y no será hasta ver los créditos finales cuando veamos nuestras sudorosas manos pegadas a las butacas.

Aprende a respirar. Inspira. Cuenta  hasta 5 lo más lento posible. Espira.

La controversia está servida para los defensores y retractares de Lars Von Trier.

 

Título: Antichrist
Año: 2009
Duración: 109 minutos.
País: Francia, Italia, Alemania, Suecia, Polonia, Dinamarca
Director: Lars Von Trier
Guión: Lars Von Trier
Música: George Fiedrich Händel
Fotografía: Anthony Dod Mantle

Express Yourself.

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