Epitafio.


“Se extinguió de entusiasmo y murió de pereza;
si vive es por olvido; no ser en una pieza
él mismo y su querida fue su única tristeza.

No nació de ningún modo;
va donde el viento le deja;
es cual bazofia compleja,
mezcla adúltera de todo.

Hecho de “qué se yo”. Un lince
en cuanto a vista. Oro y poco dinero.
Muchos alimentos y… un esguince
si el brío ha de ser duradero.

Un alma inmensa para quien no tiene violón.
Demasiado amor para un mal garañón.
Muchos hombres y ninguna demostración.
Sin empaque. Sólo engreído
por lo único. Cínico y bobo.
Creyendo a todos, descreído.
Gustó el hastío con arrobo.

Alma seca, beoda mollera.
Tan suyo, que a sí mismo era
fuerza el poderse tolerar;
murió mirándose vivir…
Y por no saber acabar
vivió dejándose morir.
Aquí yace este corazón…
Flor de fracaso y perfección…” 

– Tristan Corbière

Express Yourself.

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