The Strokes – Comedown Machine

La banda de Nueva York es un grupo difícil de catalogar. Después de un primer disco de estudio que motivó el revival del garage rock en los Estados Unidos y diferentes proyectos que los embarcaron en otras direcciones musicales, The Strokes está de vuelta con su quinto disco de estudio, Comedown Machine, un LP que prometía un regreso a las raíces más primal que Angles, el disco que los vio regresar después de un largo período de silencios, peleas y proyectos paralelos. En la estela de Angles, el grupo capitaneado por Julian Casablancas se deja más espacio para respirar, pero nos sigue pareciendo que, entre tanto sintetizador, en el pasado ya han quedado los punteos hipnóticos y violentos del guitarrista, Albert Hammond Jr, y estamos presenciando la entrada a esta nueva etapa. Sin más, esta es nuestra reseña de Comedown Machine de The Strokes.

El disco se hizo disponible en el día de ayer a través de streaming, pero ya habíamos podido degustar dos de las canciones que forman parte de él. “One Way Trigger” fue el primer adelanto, una canción conducida sin tapujos por sintetizadores pegajosos que emulan a los de Magne Furuholmen y que sigue la estela de Angles, y “All The Time”, un esfuerzo más rockero, que insinuó que el quinteto podría estar regresando a sus raíces. La realidad es completamente diferente. Si bien nos enfrentamos con un disco más rockero que Angles, lejos han quedado de las etapas más oscuras y fuertemente lideradas por las guitarras que exhibieron en Is This It y Room on Fire. No podemos pedir que sigan haciendo lo mismo, de otra forma, estaríamos frente a una banda estancada, pero la evolución terminó llevando hacia horizontes previamente explorados en Phrazes for the Young, el hasta ahora único disco solista de Casablancas.

Si queremos decirlo de una forma brusca, Comedown Machine es una especie de trabajo solista donde Casablancas reclutó a sus compañeros de grupo para que actuaran de banda soporte. La impronta del frontman es la que más se deja ver en las canciones del disco, no solamente “One Way Trigger”, la más evidente, sino también en “Tap Out”, encargada de abrir el disco, la casi homónima “80’s Comedown Machine”, y el pastiche de “Call It Fate Call It Karma”, donde las influencias de pop ochentoso combinadas con new wave y rock tradicional muestran la hilacha.Comedown Machine no es un disco para nada malo –de hecho, es altamente superior a Angles y ciertamente de una escucha más que disfrutable- pero nos sigue quedando un sabor amargo en la boca. Esperábamos más. El disco tiene puntos altos, pero no tiene canciones memorables como saben (o sabían) hacer los Strokes. Les falta eso que antes hacían.

Más allá de eso, es importante respetar la valentía de una banda que no se dejó encasillar en las etiquetas que fueron impuestas desde diferentes ámbitos. En un primer momento, catalogados como garage rock, fueron evolucionando hacia un rock de guitarras más estilizado y elegante, hasta que después de su tercer disco de estudio se tomaron un descanso y Casablancas sorprendió en 2009 con su debut como solista. Luego, con Angles –en Comedown Machine también contaron con el ingeniero Gus Oberg, quien los ayudó en su anterior disco- la dirección que tomaron fue fuertemente criticada, considerada como un guiño al establishment en lugar de una calurosa respuesta a los fans después de años de espera. En este disco, también tomaron la posta que Casablancas había iniciado con su disco, pero con tintes diferentes. Afortunadamente, Comedown Machine deja un poco más de aire para las guitarras en algunas canciones, y si bien es superior a Angles, sigue siendo flojo si lo comparamos con otros esfuerzos de la banda.

El disco comienza con “Tap Out”, donde la distorsión del comienzo da pie a un divertido punteo y una poderosa línea de bajo, un comienzo más que perfecto que nos demuestra que Casablancas todavía tiene la capacidad de entregar buenos agudos. Las melodías de guitarra y la estructura de la canción recuerdan al pop de los 80, pero nos deja esperando más. Completamente diferente es la segunda canción del disco, “All The Time”, el primer sencillo oficial que sí recuerda al primer Strokes, con una guitarra poderosa, con licks que acompañan la ahogada voz de Casablancas o, mejor dicho, la tapan en un esfuerzo desprolijo pero encantador. Señores, este nuevo disco de The Strokes ha empezado bien.

Y ahora nos encontramos con “One Way Trigger”, y cuando comienzan a sonar esos sintetizadores, sencillamente quedan desubicados entre tanta guitarra. Hay unas partes acústicas de fondo, pero la idea es que el sintetizador sea el principal protagonista, recordando claramente a Phrazes for the Young y en cierta forma, a Angles. Lamentablemente los Strokes eligieron esta canción como carta de presentación, y fue una mala movida, pero está en el pasado. Seguimos con “Welcome to Japan”, de nuevo un homenaje a las bandas de guitarras de los ’80, pero que no le llega a los talones al poderío de “Tap Out”. Con guiños a Human League –si hubieran usado más guitarras- y algunos tintes bluseros, cuenta con una buena percusión pero se queda a mitad de camino como una canción poco memorable. La lírica de Casablancas, mientras tanto, sigue tan filosa como siempre.

En “80’s Comedown Machine”, nos encontramos con un riff poderoso, acompañado después por un importante esqueleto de guitarras que nuevamente nos transporta temporal y sonoramente a los primeros dos discos de The Strokes. Tiene algunos toques de punk, gracias a los rasgueos frenéticos de los guitarristas, y ciertos toques garageros en la suciedad de la producción. Con este tema en casi la mitad del disco, sabemos que Comedown Machine será un disco de altibajos. Con “50/50”tenemos en los oídos un esfuerzo bastante experimental, nuevamente conducido por sintetizadores y con tintes new wave, una melodía lenta, acompañada por la profunda voz de Casablancas que se vuelve profunda. Los crescendos son interesantes.

“Slow Animals” también tenemos guiños al rock de los ’80, con una estructura de punteos, una batería que marca un ritmo un poco funky, y un estribillo bien First Impressions of Earth un poco evolucionado. En “Partners in Crime”, de vuelta, diantres, los Strokes intentan una especie de rock futurista con un falsetto impresionante por parte del cantante que no alcanza a salvar el tema en general. El teclado repetitivo de fondo se torna en insoportable después de algunas escuchas.“Chances” mejora un poco más, pero también nos hace cuestionar sobre la forma en la que está organizada este disco –atrevida, sin dudas-. De nuevo tenemos unas guitarras fuertes y un bombo que retumba  y uno de los puentes más fantásticos del disco. En esta canción, el trabajo con el sintetizador es asombroso, logra una calida compañía.

Nos acercamos al final de Comedown Machine con “Happy Ending”, de nuevo un esfuerzo ochentoso, y con uno de los riffs más pegadizos del disco. Es  una buena canción, en parte por lo complicada de la composición, con diferentes partes pequeñas y capas sonoras que se superponen. Las guitarras nuevamente son todo, es la canción que más me hace pensar en The Strokes del 2000’s.  El disco cierra con “Call It Fate, Call It Karma” y no tengo palabras. Es la banda sonora de un barco que se hunde en los años ’30, y todos mueren.

Las impresiones de Comedown Machine son difíciles de agrupar puesto que parece que nos encontramos frente a tres discos distintos. Por un lado, tenemos al Strokes más orientado a los sintetizadores, abanderado por canciones como “One Way Trigger”, “50/50”, y “Partners in Crime”, entre otras. Por otro lado, tenemos el rock más tradicional y garagero de The Strokes y sus primeros discos, demostrado en canciones como “Chances”, “All The Time” y “80’s Comedown Machine”. Y, finalmente, nos encontramos con un sonido intermedio, inspirado por las bandas de rock más melódicas de los ’80, donde las guitarras tienen protagonismo pero se encargan de marcar un ritmo más refinado y bailable, más divertido, exhibido en temas como “Happy Ending” y “Welcome to Japan”. Algunas de las canciones, incluso las más terribles, son interesantes y están bien hechas. Pero, en conjunto, Comedown Machine es un pastiche de intenciones donde los Strokes no dan pie con bola.

Sin duda es buen disco, para nada malo.  Es un disco arriesgado. Apuesta por diferentes sonoridades pero lo hace al mismo tiempo y con una que en ocasiones no deja apreciar todo el trabajo de la banda. Pasamos de sintetizadores a guitarras vintage a una velocidad vertiginosa. Tienen tres direcciones en las que moverse, y si no se separan o se asesinan entre ellos en el medio, el próximo disco de The Strokes será sorprendente. Comedown Machine, por otro lado, no será demasiado memorable –me siento tentado a usar la frase “que la historia me juzgue”- así como sus canciones, que, sin embargo, pueden ser el puntapié inicial para algo completamente diferente, al menos en lo que se refiere a las canciones de The Strokes. Escucharlo no es un parto y tiene canciones rescatables –con la sólida excepción de “Call It Fate Call It Karma”, que es una pequeña broma después de un buen tema como “Happy Ending”- pero para escuchar The Strokes, tenemos otras opciones aún mejores.

 

Fecha de lanzamiento: 26/03/2013
Discográfica: RCA
Canciones destacadas: “Happy Ending”, “Welcome to Japan”, “Tap Out” “Chances”

 

Pueden escucharlo totalmente gratis en el link de abajo… DENSE!

http://pitchfork.com/advance/48-comedown-machine/

Express Yourself.

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